nutricionista especialista en intolerancia a la fructosa

Intolerancia a la Fructosa

En este post os voy a ayudar a resolver algunas de vuestras dudas sobre la sensibilidad a la fructosa. Como nutricionista especialista en intolerancia a la fructosa, os daré  consejos y pautas que deberéis tener en cuenta, para mejorar y convivir con esta patología. 

01 ¿Qué es la intolerancia a la fructosa?

Se denomina intolerancia porque no interviene el sistema inmune. Cuando presentamos una intolerancia, se suele deber a algún problema en nuestro sistema digestivo. La intolerancia a la fructosa o al sorbitol, suele estar causada por un fallo en los enterocitos que son nuestras células intestinales.

La fructosa (1) es un monosacárido que se absorbe en nuestro intestino a través de un transportador, es decir, necesita de un vehículo que lo conduzca al interior de la célula. Cuando se produce un desequilibrio entre la fructosa ingerida y ese transportador, este último se ve abrumado ante el exceso de fructosa y se produce diversa sintomatología.

Existen dos tipos de intolerancia a la fructosa (2):

Fructosemia (IHF) de origen genético e innato. La causa es el déficit o baja actividad de una enzima denominada aldolasa B que se encarga de convertir la fructosa ingerida en otras sustancias. Al carecer de la enzima, la fructosa se va acumulando en el organismo y llega un momento en el que alcanza niveles perjudiciales.  Las personas que sufren esta intolerancia deben seguir de por vida una dieta estricta y baja en fructosa, sorbitol y sacarosa además de necesitar suplementos dietéticos

Secundaria: no está mediada por nuestros genes, y es consecuencia de un daño que puede ser temporal o permanente en las células de nuestro intestino (enterocitos), consecuencia de una patología intestinal (celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal, gastroenteritis etc.). La fructosa necesita de proteínas transportadoras que son las que le permiten atravesar la membrana. La que más se utiliza es la GLUT5

La fructosa está presente en la fruta, hortalizas, miel y en productos procesados como refrescos, edulcorantes, y productos procesados cuyo contenido es alto en azúcares. El exceso de consumo de productos azucarados en la sociedad actual y sus análogos los edulcorantes, está provocando cada vez más un mayor número de intolerancia a la fructosa y sorbitol, detectándose de la misma forma a nivel clínico.

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02 Síntomas 

Los síntomas que te pueden hacer sospechar de una posible intolerancia a la fructosa se manifiestan a nivel intestinal porque dicho monosacárido fermenta en el intestino provocando:

  • Dolor e hinchazón abdominal.
  • Flatulencia.
  • Diarrea o estreñimiento o episodios alternantes de ambos.
  • Digestiones pesadas o percepción de digestión lenta.
  • Dolor de estómago.
  • Movimientos y ruidos intestinales.
  • Náuseas con vómitos o sin ellos.
  • Acidez estomacal.
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03 ¿Cómo se detecta?

Existen tres pruebas para detectarla:

  1. Test de hidrógeno expirado o prueba del aliento (3). Analiza el hidrógeno y metano producidos por las bacterias. Es el método de elección, aunque puede dar falsos positivos y falsos negativos. Es importante seguir al pie de la letra las indicaciones dadas por el laboratorio para que la prueba tenga mayor eficacia.

  2. Test de intolerancia oral. Se mide determinando el grado de aumento de la glucosa en sangre a medida que transformamos la fructosa. Es menos sensible e invasivo al tener que realizar extracciones sanguíneas consecutivas.

  3. Biopsia del intestino delgado. Es el menos utilizado, sólo cuando se necesita confirmar la intolerancia tras realizar el test de hidrógeno expirado. Es invasivo y requiere sedación.

04 Tratamiento

  • Para paliar los síntomas existen dos tipos de tratamientos(3):
  • Plan dietético dividido en tres fases (restrictiva, de reintroducción y de por vida).
  • Realizar una dieta baja en Foodmap (4).

Ambas estrategias deben de estar pausadas por un Dietista/Nutricionista que te acompañará en el seguimiento, reintroducción de alimentos y suplementación en caso de que sea necesario.

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05 Contenido en fructosa de los alimentos (USDA)

  • Contenido muy bajo en fructosa (<0.5 g/100g): acelga hervida, lechuga, lima, col de Bruselas hervida, brócoli hervido, coco, apio, judía verde hervida, rúcula, escarola, espinacas hervidas, maíz en lata sin azúcar, endivia, aguacate, tapioca, champiñón salteado, radicchio, berros, alcachofas al horno.

  • Contenido bajo en fructosa (0.6-0.9 g/100 g): coliflor hervida, rábano, chirivía, lechuga romana, espárragos blancos o verdes, rábano, ajo, hoja de roble, limón, arándano, albaricoque.

  • Contenido variable según variedad, tipo de cultivo y cocinado: puerro, cebolla, pepino, hinojo, zanahoria cruda, col mustard, col china, calabaza, remolacha, patata, lechuga iceberg.

  • Alto contenido en fructosa (1-6 g /100 g): granada, kiwi gold, caqui, cerezas, piña en su jugo, kiwi green, higo, zumo de piña envasado, frambuesas, grosella, papaya, níspero, mango, zumo de naranja, mora, plátano, sandía, fresa, fresón, pimiento rojo, melón cantaloup, maracuyá, naranja, zumo de uva, piña, tomate pera, pomelo, melón Galia, tomate frito, ciruelas, berenjena, melocotón, mermelada sin azúcar, cebollino, melocotón en almíbar, nectarina, tomate maduro, tomate cherry, pimiento verde, calabacín, habas, judías blancas, patata roja, mandarinas, pimiento verde, col blanca, miel, dátiles, pasas, mermeladas, orejones, piña en almíbar, kétchup, lichi, pera, manzana, membrillo, chirimoya, uvas.

  • Contenido en sorbitol u otros polioles/100g: wasabi, uvas pasas, ciruelas pasas, melocotón deshidratado, orejones, coliflor, chips de manzana, apio, setas, pera, ciruela, calabaza, guisantes, cereza, dátiles, zumo de pera, albaricoque, aguacate, melocotón, manzana, boniato, sandía, zanahoria, pepino, remolacha, apio, rábano, cebolla, leche de coco, frambuesa, fresa, arándano.

Ingredientes conflictivos, suelen estar escondidos en muchos productos procesados y puede que aparezca el número -E:

  • Sorbitol (E-420i) y jarabe de sorbitol (E-420ii)
  • Manitol (E-421), lactitol (E-966), Glicerol (E-422).
  • Maltitol (E-965i) o sirope o jarabe de maltitol (E-965ii).
  • Xilitol (E-9651).
  • Eritritol (E-967).
  • Azúcar, caña de azúcar o sirope de caña o de maíz.
  • Azúcar invertido.
  • Azúcar de coco.
  • Miel.
  • Jarabe de agave o de arce.
  • Jarabe de maíz alto en fructosa (JMAF)
  • Jarabe de inulina.
  • Sirope de remolacha.
  • Concentrados de fruta.
  • Fructanos: inulina y oligofructosa.
  • fructosa
  • Isomalt (E-953).
  • Polisacárido.
  • Glucósidos de esteviol (E-960): la famosa estevia.
  • Esteres de azúcar (E-473 474)
  • Esteres de sorbitano (del E-491 al E-495)

06 Bibliografía

  1. López AC, Fernández MIH, García SNS y LG. Indicación e interpretación de las pruebas de intolerancia digestiva y sobrecrecimiento bacteriano. Med – Programa Form Médica Contin Acreditado. 2020;13(1):45-8.

  2. Hinojosa Guadix J, Puya Gamarro M, Méndez Sánchez I. Malabsorción e intolerancia a la fructosa : fructosa-sorbitol en patología funcional. Rev andaluza Patol Dig. 2017;40(3):119-24.

  3. Resumen y puntos clave Un proyecto de cooperación entre la Asociación Española de Gastroenterología (AEG) y las Sociedades Latinoamericanas de Gastroenterología. Disponible en: https://www.aegastro.es/sites/default/files/archivos/documento-grupo/intolerancia_fructosa_-_sorbitol_0.pdf

  4. C. CF. DIETA BAJA EN FODMAP EN EL SÍNDROME DE INTESTINO IRRITABLE. Rev Médica Clínica Las Condes . 2015;26(5):628-33.
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